Una máxima que me gusta tener presente es la del oráculo de Delfos: “Conócete a ti mismo” y ciertamente pienso que es un saber que el ser humano construye constantemente a lo largo de su vida. A veces lo alcanza a vislumbrar parcialmente, sinceramente dudo que alguien sepa por completo lo que es o no es. Primero porque no siempre nos agrada todo lo que somos, porque nos sentimos en deuda con lo que quisiéramos ser o porque simplemente cambiamos tantas veces en este trayecto que al vernos en retrospectiva nos damos cuenta de que no nos parecemos nada, o nos parece que ese yo de hace algunos años fuera otra persona, alguien que vemos de fuera, casi como un viejo conocido.
Creo entonces que aún no podría decir quien soy o quien no soy de un modo infalible. Solo sé que soy un ser en construcción y deconstrucción constante. Pero en esta etapa de mi vida, creo que puedo definir en parte que no soy.
No soy perfecta, pienso que ni siquiera perfectible. Y éste es uno de los descubrimientos que mas me ha costado. Luché durante años por serlo, casi muriendo en el intento. Me cansé de tratar de serlo por tantas y tantos hasta que un día decidí ser un simple mortal, un ser humano imperfecto, tratando de ser lo que soy en este punto de mi vida.
No soy buena. Mucha gente cree que sí, pero yo no lo considero de esta forma. La bondad es algo demasiado grande para mí. Apenas aspiro a dañar lo menos posible, a minimizar mi paso accidentado en la vida de las personas. Tengo tantas fallas, tantos defectos que esa etiqueta de “buena” que me han pegado, la verdad me pesa bastante.
No soy una persona fácil de llevar, soy complicada, terca, voluntariosa, necia a veces (muchas) y por ello me sorprende muchísimo la cantidad de personas que muestran afecto hacia mi. Aún no los entiendo.
No soy de un solo amor, ni de amores a medias. Cargo dentro de mí, muy dentro a veces, varios amores, al estilo de los fantasmas del viejo Scrooge; pasados, presentes y futuros, además de diversos tipos, pero eso sí, siempre muy intensos, intempestuosos, explosivos. No sé amar de a poquito, echo toda la carne al asador y a veces eso no resulta bien, pero creo que si amas hay que aventarse con todo o mejor no hacerlo. Soy así, no puedo evitarlo.
No soy lo independiente que yo quisiera. Aún me pesa la opinión de los demás sobre mí, aún intento impresionar, aún requiero de los consejos y reafirmación de otros. Algo más en lo que sigo trabajando.
No soy un ser terminado, no me parezco a quien era hace cinco años, y no tengo ni puta idea de cómo seré en cinco más, solo sé que no seré igual y que no tengo garantía de ser mejor o peor, solo diferente y eso me hace tener un poco de esperanza.
No cabe duda lo curioso que resulta que, en un afán de definir lo que no soy, muestre mucho de lo que sí soy. ¿Será que que hay algo positivo en la negación?

Me gustó leerte, y al igual que tú no soy un ser terminado, espero no serlo por muuuuuuchos años :)
ResponderEliminarEs impresionante todo lo que no eres. Pienso que extrañas ser como antes, no obstante, navegar en la vida solova para adelante, para el pasado solo nos lleva el recuerdo y, a la libertad, la escritura. Podrías escribir un desenlace del cómo serías si no hubieras dejado de ser. Espero tus comentarios, también estoy en el Taller. Mi blog es https://obqnl.blogspot.com/
ResponderEliminar