viernes, 15 de septiembre de 2017

Actividad 0 Presentación y anécdota.


Verborrea

Me llamo Ana. Soy maestra de preescolar y ejercí hasta julio de este año. Me encuentro actualmente en medio de una etapa de transición profesional. Afortunada o desafortunadamente, soy una persona bastante distraída y suelo decir cualquier cosa que se me ocurra, a veces (la mayor parte del tiempo) sin pensar.

Esa forma de ser me mete en cada embrollo, por ejemplo cuando pido una promoción de algún restaurante directamente a su competencia o intento pagar con una membresía equivocada en alguna tienda y además debato con el cajero porque “claro que está vigente” a lo que el pobre tipo me responde con toda la paciencia del mundo: “no lo dudo señora, solo que es de otra tienda…” o la barbaridad que le dije a un mesero al preguntar sobre el menú y los “huevos al gusto” que prefiero no contar, pero basta saber que lo hice ruborizarse.
Una de las que más incómodas fue cuando me encontré al papá de un alumno en el supermercado y cuando me saludó cortésmente, lo presenté con una amiga diciendo: “Mira, él es papá de uno de mis hijos…” y por si fuera poco después de la tos de nervios del señor por el momento incómodo, logré apenar más a todos (incluyéndome) al intentar solucionarlo con un: “No, no, o sea, no me refiero a eso, sino que, bueno, tú sabes…” hasta que mi amiga se apiadó de mí, metiéndome un pellizco salvador para que me callara y huyera lo más pronto posible después de balbucear una torpe despedida.

Así que si en alguna ocasión hago algún comentario bobo o inapropiado, tengan misericordia de mí y acaben con mi verborrea.

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